Urabá | Estuvimos en el XI Foro regional de la mujer ¡El testimonio del #EfectoColectivo, acá!
04/05/2023

Texto por: Colectivo La Noche del Perro Negro de Apartadó, Urabá.

El pasado 24 de marzo estuvimos en el XI Foro regional de la mujer, dialogando para afianzar los derechos de la mujer en el Urabá y en la producción bananera.

¡Este es nuestro testimonio!

Cuando tenía 10 años, cada fin de semana mi abuela paterna nos llamaba a mis hermanos y a mí, para ayudarle en las plantaciones bananeras. Quería que desenredaramos con ella la cinta, de esa que ya había utilizado en la bananera. Recuerdo estar rodeado de cintas de muchos colores y naylon amarrillo, untado de mancha de banano. Mi abuela nos explicaba que cada color de cinta servía para tener un control sobre la fruta. Una a una íbamos desatando el nudo que unía la cita con el naylon. Después de horas haciendo este trabajo, mi abuela nos brindaba su famosa colada de bienestarina y cinco mil pesos que cambiaríamos en la tienda del colegio por muchos dulces.

A esa edad yo ignoraba que mi abuela ya llevaba buen tiempo trabajando en la finca bananera; también ignoraba el dolor que ella sentía al ir en el bus que la llevaría a la empacadora de aquella finca donde una bala de 9.9 milímetros se llevó la vida de su hijo, el tío que nunca conocí.

Ese 24 de marzo, en el Congreso Regional de la Mujer organizado por FundaUniban y que asistimos desde el #EfectoColectivo del Programa Jóvenes Resilientes, estuvimos con Clara Gómez. Es autora del libro “Derechos y reveses de las trabajadoras de la agroindustria del banano”, texto que me sirvió de insumo para mi trabajo de grado en antropología. Un trabajo que se convirtió en un poemario. El caso es que al escuchar a la autora Clara Gómez, comprendimos la importancia de seguir trabajando por el derecho al trabajo de las mujeres de Urabá, en la industria bananera. En el conversatorio se recomendaba a la empresa privada, a tener un enfoque de género y crear espacios seguros para las mujeres.

Cuando Clara Gómez empezó a escribir su libro, que luego se convertiría en un pequeño documental, encontró que muchas mujeres eran contratadas en las fincas bananeras debido a la baja de hombres por la violencia. Pero este acceso al trabajo significó también una búsqueda de la dignificación de las mujeres, una nueva que debían conquistar. Uno de los principales retos, y posterior victoria, fue que a las mujeres se les exigía renunciar a su derecho de ser madre, para poder trabajar. Con el tiempo, las empresas entendieron, o más bien, les hicieron entender, que si no hay hijos, no hay industria, comercio ni empresas.

Reconocer el trabajo de otras mujeres ha significado unos cambios de paradigmas en la construcción del ser habitante de Apartadó, de Urabá. Ha presentado nuevas formas de narrar lo que significa ser mujer. Saber que hay procesos que van desde el empoderamiento hasta el ecofeminismo presenta unos avances en temas de derechos humanos. Con esto, sabemos que no todo está perdido. Se vislumbra esperanza.

Ahora que tengo 28 años y la abuela ya no trabaja en una finca, puedo ver detenidamente las manos arrugadas de ella mientras me recibe el plato de tajadas de banano, una fruta que alguna vez ella exportó.

Esta fue nuestra experiencia en el Foro Regional de la mujer en Apartadó, Urabá.

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