Capibara, arte y juventud, el liderazgo juvenil en Arauca
03/10/2022

“Ahora, después de nuestra participación en el Programa, hemos visto reflejadas las mejoras. En redes ya tenemos un alcance de 16 mil personas entre los 15 y los 29 años de edad gracias al contenido que creamos de manera organizada, además dictamos capacitaciones a decenas de jóvenes en diferentes espacios culturales a donde somos invitados, lo cual no pasó antes. Lo que planeamos a futuro es muy grande, queremos involucrar a más jóvenes, brindándoles el apoyo necesario para que crean en sus capacidades, así como nosotros lo logramos”, asegura la representante del colectivo CapiArt en Arauca, Colombia. 

Imagínese una joven llanera de piel canela, con una sonrisa auténtica, unos ojos grandes y expresivos detrás de unas modernas gafas cuadradas de marco negro y un cabello rojo que le llega a los hombros. Ella, ahí sentada en su cuarto al cual llama oficina, irradiando una felicidad inexplicable, quizás por sentirse privilegiada de ser entrevistada gracias al fruto de sus esfuerzos a tan corta edad. “Tal vez apague la cámara pronto porque el gato que tengo se pasa por encima del teclado a cada rato”, dice de manera jocosa a modo de aviso por si desaparece de la pantalla inexplicablemente. 

Y es cierto, su familia se conforma, además de su mamá y su hermana, por 5 mascotas: “Tenemos tres perros, dos pinscher y uno cruzado, y dos gatos, Belinda, mi pegote, y la otra, que son los niños de la casa”, dice a punta de sonrisas. Carol Gisella Begambre Colmenares es una joven de 24 años de edad nacida en Arauca y graduada como abogada desde hace más de un año de la Universidad. 

Se describe como una joven desempleada por el momento, pero con muchos sueños y proyectos por desarrollar. Uno de ellos es CapiArt, un colectivo juvenil que creó en 2019 junto a su hermana, Laura Begambre y tres amigos más, Alvis García, Yolman López y Javier Carvajal, con el objetivo inicial de generar apropiación y reconocimiento de la riqueza cultural llanera, a través del arte de la ilustración y la creación de contenido fotográfico y audiovisual, incentivando el arte como medio de expresión para los jóvenes. “Esto se dio gracias a que aprovechamos una oportunidad y desarrollamos la idea a través del tiempo con ayuda de muchas personas”, agrega Carol mientras sus mascotas la rodean.

“Cuando empezamos, nosotros no sabíamos ni siquiera lo que significaba ser un colectivo juvenil, no sabíamos cómo organizarnos ni cómo avanzar en la búsqueda de un objetivo. Con decirle que ni siquiera teníamos logo”, cuenta sin pena. Por suerte, uno de sus amigos recibió información de que en la región se encontraba abierto el Programa Jóvenes Resilientes #EfectoColectivo, de USAID y ACDI/VOCA y con mucha esperanza, se pusieron manos a la obra con el fin de darle nombre, logo y un objetivo al proyecto para participar. 

Con mucha alegría en su tono de voz y en su manera de expresarse, Carol cuenta que tanto CapiArt como ella y su hermana tuvieron una transformación radical con la participación en el Programa, no solo porque lograron aterrizar tantas ideas que como cualquier joven sin experiencia no habrían sabido manejar, sino porque lograron canalizar su depresión y ansiedad a través del arte de manera organizada y con un objetivo en común. “Gracias a Jóvenes Resilientes, CapiArt ahora tiene la idea de mostrar el arte como forma de expresión de los jóvenes que permite el cuidado de la salud mental que tanto aqueja a nuestra población”, agrega Carol. 

Ya son 8 jóvenes los que conforman el equipo base de CapiArt, donde el logo que los representa es un capibara, más conocido como chigüiro, un animal representante de la región llanera. El colectivo se proyecta a futuro como una organización autosostenible que favorece la vida de cientos de jóvenes en la región a través de la ilustración, la fotografía y los talleres acerca de la recuperación de la cultura llanera y la salud mental. Nada lejos de la realidad. 

Carol y sus compañeros, ya no trabajan en función de sí mismos, sino que reconocen la responsabilidad que conlleva trabajar por una comunidad que durante años ha estado sumida en la violencia, el abandono y la pobreza. “Creo que ha sido un proceso de mucho aprendizaje, por eso queremos crear una red de comunicaciones sólida entre la mayor cantidad de jóvenes de Arauca y sus alrededores, brindando oportunidades de forma colaborativa y promoviendo ideas que aporten”, dice Carol. 

Para finalizar, con un suspiro que parecía salirle de lo más profundo de su ser y pensando bien lo que iba a decir, Carol decide dejarle un mensaje a los jóvenes que aún no se atreven a iniciar sus proyectos: “No pierden nada con intentar. Como dice mi mamá: Tocar la puerta no es abrirla, pero al menos la tocaste. A los jóvenes nos toca enfocar nuestros esfuerzos en eso que nos apasiona, siempre buscando servir a la sociedad de manera positiva, porque no podemos dejarle a las nuevas generaciones un territorio en el que no se pueda vivir en paz. Yo les digo que se animen porque el que persevera, alcanza”. 

¡Tú también puedes ser un o una joven que trabaja por sus objetivos y por su comunidad!

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